Esta receta es un homenaje a mi querida y recordada abuela, ella solía cocer el pulpo en una cazuela con unas monedas de cobre, sea como sea, le quedaba buenísimo, no llego a su nivel pero, gracias a ella, aprendí a hacerlo y, al comerlo, recuerdo todos mis veraneos en Lugo, con mis abuelos
- un pulpo pequeño (1 kg. más o menos)
- patatas al gusto
- sal
- aceite de oliva
- pimentón de la vera (dulce o picante, a vuestro gusto)
Antes de nada, deciros que, si compráis el pulpo fresco (como yo), hay que congelarlo unos días, para que no quede como una piedra, porque, luego, los dentistas (no tengo nada en contra de ellos), se forrarían en dentaduras postizas, jejejejejejeje
Sacarlo el día anterior del congelador y dejarlo descongelar en la nevera
Lavar bien el pulpo, darle la vuelta a la cabeza y limpiarla bien o si no os gusta, quitarla, eliminar la boca,también podéis comprar simplemente las patas del pulpo
Poner una cazuela con agua a hervir, pinchar el pulpo con un tenedor y, cuando el agua rompa a hervir, meter y sacar tres veces del agua, una vez que se vuelva a iniciar el hervor, dejar cocer unos 35 ó 40 minutos, a mi me gusta que quede la carne tiesa, así que, con 35 minutos , me vale. Hay quién lo cuece con sal, con laurel u otras cosas, pero, yo, siempre se lo he visto hacer a mi abuela, así, sin nada más y queda exquisito.
Pelar las patatas, cortarlas en rodajas gruesas, en agua con sal y dejar cocer mientras cuece el pulpo
Una vez esté cocido todo, colocar las patatas escurridas en un plato, aliñar el pulpo con sal, un buen chorro de aceite de oliva y pimentón, (le suelo añadir un poquito del agua de cocer el pulpo) y echar encima de las patatas